
¡Hola, soy anita!
Mentora de imagen y estilo con enfoque en narrativa personal
Trabajo con mujeres que están listas para dejar de esconderse en la búsqueda de un outfit perfecto
Mi historia
El cuerpo que no encajaba
Desde niña aprendí a habitar un cuerpo señalado. La infancia en un cuerpo gordo me enseñó pronto la incomodidad de no pertenecer: tallas que no existían, ropa que apretaba, miradas que juzgaban. La moda, para mí, no era un juego: era recordatorio de carencia.
En la adolescencia todo cambió. De pronto, habitante de un cuerpo hegemónico, la ropa “bonita” me quedaba bien. Pasé de invisible a celebrada. Recibí halagos, miradas de aprobación, sonrisas que parecían premios. Pero en el fondo todo era un gozo vacío. Me vestía para otros, no para mí. Compraba compulsivamente, acumulaba prendas que no tenían sentido. Mi clóset era abundante, pero yo me sentía cada vez más vacía.


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